Nuestra piel tiene que descansar, alejarse, respirar, abrir los poros y sentir…
La falta, la ausencia, lo incompleto.
Nos estábamos ahogando, asfixiando hasta llenándonos de broncas por tenernos y no.
Nuestra piel necesita aire, espacio, soledad, vacío y volver a reencontrarse.